Un lote de 10 x 30 m suele aparecer seguido en consultas porque tiene una escala intermedia: ya no es un terreno mínimo, pero tampoco garantiza por sí solo un producto multifamiliar eficiente.
Lo primero es mirar la zonificación. Según el partido, ese lote puede admitir desde una casa unifamiliar o un PH pequeño hasta un edificio entre medianeras con distinta captura de metros.
Después importa mucho cómo juega la implantación real. Un retiro lateral, un fondo libre más exigente o una altura moderada pueden cambiar por completo el escenario que parecía lógico al mirar solamente la superficie total.
En algunos municipios un 10 x 30 funciona mejor para un esquema de unidades bajas o PH. En otros, si la zona acompaña y el frente es defendible, puede dar lugar a un producto multifamiliar más intenso.
La forma correcta de responder esa búsqueda es pasar de la medida del lote a un análisis de zona, FOT, FOS, densidad, altura y tipología. Sin eso, cualquier respuesta queda incompleta.
