El FOT suele ser el indicador que más atención recibe porque traduce rápido cuántos metros totales podrían construirse. Sin embargo, no siempre es el que termina mandando en el lote real.
En muchos terrenos el primer recorte fuerte lo impone el FOS, porque limita la pisada de planta baja y condiciona patios, accesos, circulación y eficiencia de cada nivel. Un FOT alto con una huella incómoda puede perder mucha capacidad real.
En otros casos la densidad gana protagonismo. Eso pasa seguido cuando el producto imaginado necesita muchas unidades o cuando el municipio fija habitantes máximos que frenan el escenario antes de agotar los metros teóricos.
También influyen la altura, los retiros, el frente útil y la tipología. Por eso dos lotes con el mismo FOT pueden comportarse muy distinto si uno resuelve bien la implantación y el otro no.
La lectura correcta no es preguntar cuál indicador es más importante en abstracto, sino cuál recorta primero el producto que querés hacer sobre ese lote en particular.
