La propiedad horizontal puede parecer atractiva porque permite repetir unidades y abrir más salidas comerciales, pero no todos los lotes la sostienen con la misma eficiencia.
Suele dejar de convenir cuando el frente es escaso, cuando los patios exigidos comen demasiada superficie, cuando la calle interna o el paso común restan mucho ancho útil o cuando la densidad máxima deja pocas unidades defendibles.
También pierde fuerza cuando el costo de resolver accesos, cocheras o circulación interna termina comiéndose una parte demasiado grande de los metros vendibles.
En lotes muy angostos o muy restringidos, a veces una casa unifamiliar bien implantada o incluso un producto más conservador resulta más claro que forzar un PH sólo porque la zonificación lo admite.
La pregunta útil no es si el lote acepta PH en teoría, sino si el PH entra con una relación razonable entre metros útiles, complejidad de proyecto y salida comercial.
