Una forma habitual de calcularla es tomar el precio del lote y dividirlo por los metros vendibles estimados. En algunos casos también se usa la superficie construible total.
Para hacer ese cálculo con criterio primero hay que estimar cuántos metros realmente se pueden construir según FOT, FOS, altura, densidad y eficiencia de implantación.
Por eso la incidencia depende de la normativa y no sólo del tamaño del terreno.