No alcanza con saber los metros del terreno: también importan el frente, la profundidad, el ancho de calle, la densidad, la altura y los retiros exigidos.
Además, según el partido, pueden existir premios, restricciones de tipología y distintos regímenes de implantación.
La mejor forma de empezar es con un análisis de prefactibilidad que traduzca la normativa a escenarios concretos.